Selección por “mérito”: Contrastamos 5 afirmaciones con evidencias

A propósito de la discusión sobre el proyecto de ley que busca reponer la selección por rendimiento académico y de una reciente columna publicada sobre el tema, aclaramos algunos puntos que nos llevan a una gran conclusión que no debemos olvidar: ¡La Educación No Es Premio, es un derecho!

ESCRITO POR: Comunicaciones Educación2020

A propósito de la discusión sobre el proyecto de ley que busca reponer la selección por rendimiento académico y de una reciente columna publicada sobre el tema, aclaramos algunos puntos que nos llevan a una gran conclusión que no debemos olvidar: ¡La Educación No Es Premio, es un derecho!

Porque continuamos con la fuerte convicción de que la ciudadanía debe estar informada, es que a partir de nuestra reciente presentación ante la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Diputados y Diputadas, sobre el proyecto de ley que busca reponer la selección por rendimiento académico— a continuación contraargumentamos con evidencia 5 ideas que ha difundido el Ministerio de Educación y que recientemente se publicaron en una columna de opinión:

  1. Sobre los liceos de excelencia

Lo que se dice: “La ley es una defensa de los liceos de excelencia”.

Evidencia : El proyecto también busca que los colegios de desempeño alto seleccionen.

El proyecto de ley no sólo busca que los liceos emblemáticos seleccionen, sino todos los categorizados en desempeño “Alto” incluso aquellos que hoy logran buenos resultados ¡sin seleccionar! y aquellos que tienen más demanda que cupo. Además de ser un retroceso para aquellos establecimientos que sí han logrado una educación de calidad apostando por la inclusión, esto creará un “subsistema especial” para casi 270 establecimientos, y entrega la preocupante señal de que aquellos establecimientos a los que les va bien, pueden comenzar a seleccionar y segregar estudiantes. ¡Debemos apuntar a la mejora de la calidad de todos los establecimientos, no sólo de unos pocos!

  1. Sobre “el valor” de los liceos de excelencia

Lo que se dice: Los estudios, si bien escasos, han demostrado que estos liceos sí agregan valor”.

Evidencia: Los estudios tienden a mostrar que los buenos resultados de estos liceos se deben más a la selección, que a otro factor.

La mayor parte de la evidencia es clara en demostrar que los buenos resultados de estos liceos se deben, principalmente, a la selección de estudiantes y a los atributos de sus familias, y no al establecimiento (Allende & Valenzuela, 2016). Contreras et al. (2010) coinciden en esto: los mayores puntajes en el SIMCE no se explican por el mérito, sino por selección de estudiantes.

Por otro lado, experiencias internacionales demuestran que la calidad no mejora con la selección, sino más bien se profundiza la segregación social y cultural (Dobbie y Fryer, 2014; Saporito, 1998; Clark, 2010, en Allende & Valenzuela, 2016). Una situación que es confirmada por estudios de la OCDE (2010, 2015), que revelan que mientras mayor selección promueven las políticas educativas de los países, mayor segregación e inequidad se encuentra en estos sistemas.

  1. Sobre el efecto par

Lo que se dice: Hay mucha evidencia de que ‘el efecto par’ no tiene sustento real, es decir, no es verdad que estudiantes de menor desempeño se vean perjudicados porque compañeros con mejores desempeños  se vayan a liceos de excelencia”

Evidencia : El efecto par sí existe y hay amplia evidencia que demuestra los beneficios de las aulas heterogéneas para estudiantes de diferentes rendimientos.

Diversos estudios como los de Carrasco et al., 2014; Evans, Wallace, & Schwab, 1992; Gaviria & Raphael, 2001; Sacerdote, 2001; McEwan, 2003; Angrist & Lang, 2004; Hoxby, 2000; Hoxby & Weingarth, 2006; Schindler, 2003; Ding & Lehrer, 2006; Duflo, 2008 comprueban que el efecto par tiene un impacto social para los estudiantes de nivel socioeconómico bajo en términos de redes sociales y comprensión sobre el mundo más allá del colegio. Los estudiantes desarrollan una mayor habilidad para interactuar con otros y también mejoran su empatía.

Pero incluso, más allá del efecto par, creemos que el tema de fondo es repensar y decidir cuál es el rol que deben tener las escuelas: ¿educar con calidad a todos, desde la diversidad de los y las estudiantes, o separarlos de acuerdo a ciertas características? Por cierto, desde Educación 2020 creemos que la educación debe ser inclusiva y que más diversidad es mejor educación. Es necesario que, como país, pensemos qué sociedad queremos construir y, por lo tanto, qué entendemos por calidad en el sistema educativo.

  1. Sobre la heterogeneidad en los liceos de alta exigencia

Lo que se dice: Es cierto que un buen colegio debe ejercer la capacidad de enseñar considerando la heterogeneidad de los estudiantes. ¿No es precisamente eso lo que realizan los liceos de alta exigencia al lograr que estudiantes de diversos contextos socioeconómicos diversos? ¿Qué más quieren?”.

Evidencia: Los liceos realmente diversos son aquellos donde todos pueden acceder, no sólo quienes tienen buenas calificaciones.

Tal como ya lo habíamos adelantado, creemos que más diversidad es mejor educación. Pero la diversidad no se logra seleccionando y estableciendo cupos en esa selección, sino todo lo contrario: se logra cuando los establecimientos abren sus puertas a todos los estudiantes que quieran acceder a él, no sólo a quienes “califican” para ello. De ahí precisamente que la Ley de Inclusión, que terminó con la selección, lleve ese nombre.

Queremos que los liceos sean realmente inclusivos y que todos sean de calidad, no sólo los de “alta exigencia”, que en general se basan en competencia y en presión. Aspiramos a un involucramiento con el aprendizaje y una experiencia escolar satisfactoria para todas y todos los estudiantes, no sólo para aquellos que se educan en nichos considerados por algunos como “los mejores”. Queremos una sociedad más inclusiva, donde prime la colaboración, no la competencia.

  1. Sobre el esfuerzo y el derecho a la educación

Lo que se dice: Cómo va a ser un ‘privilegiado’ ese joven de la educación pública que probablemente en circunstancias de vida muy adversas ha logrado ganarle al destino, y con esfuerzo obtener buenos resultados académicos porque quiere seguir sus estudios en un liceo de alta exigencia”.

Evidencia: El actual sistema no le quita el derecho de acceder a un buen establecimiento a ningún o ninguna joven.

Lo que hace el actual sistema es dar a todos y todas las posibilidades de elegir sus establecimientos, en igualdad de condiciones. Evidentemente, existen estudiantes que tienen mejor rendimiento y valoramos enormemente sus logros, pero el reconocimiento a las notas y a otro tipo de esfuerzos debe realizarse mediante otros mecanismos, nunca a través de la educación. El acceso a una educación de calidad NO debe estar sujeto a ninguna condición, porque no es un premio: es un derecho de todos los niños, niñas y jóvenes.

Debemos promover un sistema en el que la motivación por aprender y superarse sea un fin en sí mismo, no una carrera por quien llega primero, sobre todo en un sistema donde no todos parten desde el mismo lugar. Fomentar la competencia y el individualismo está afectando fuertemente la salud mental de nuestros estudiantes por la sobreexigencia. ¿Por qué les pedimos a nuestros niños, niñas y jóvenes que cumplan exigencias de adultos, en una etapa en la que, precisamente, debemos resguardar el cumplimiento de sus derechos y protegerlos de presiones de este tipo?

En este sentido, el Objetivo de Desarrollo Sostenible N°4, impulsado por la ONU, invita a los Estados a promover la humanidad y a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, brindando oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos y todas. ¿Por qué hoy algunas y algunos quieren ir en la dirección contraria?

Lo reiteramos para nunca olvidarlo: ¡La Educación No es Premio! Es un derecho de todos los niños, niñas y jóvenes.

Mira nuestra presentación completa aquí.

 

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