“Profesor” a los 15 años: joven descubre su pasión en la programación y enseña a otros estudiantes

En el Día de la Educación Técnico Profesional, compartimos parte de la historia de Michael Tapia, quien pasó de ser un estudiante desmotivado a ser un verdadero agente de cambio social cuando vio que con su conocimiento no sólo podía crear nuevas aplicaciones, sino que además lograba un impacto positivo en su entorno. En las … Continuar leyendo ““Profesor” a los 15 años: joven descubre su pasión en la programación y enseña a otros estudiantes”

ESCRITO POR: Educación 2020

En el Día de la Educación Técnico Profesional, compartimos parte de la historia de Michael Tapia, quien pasó de ser un estudiante desmotivado a ser un verdadero agente de cambio social cuando vio que con su conocimiento no sólo podía crear nuevas aplicaciones, sino que además lograba un impacto positivo en su entorno.

En las últimas semanas, Michael Tapia (15) —estudiante de la educación Técnico Profesional, específicamente del Liceo América de Los Andes— se levanta temprano, toma su bicicleta y sale a recorrer su ciudad. El objetivo es claro: encontrar los microbasurales que afectan a los habitantes de la zona y fotografiarlos. Este material es clave para la aplicación de celular que él mismo desarrolló para aportar a la solución del problema medioambiental y que es parte de “Mi Proyecto”, trabajo que se enmarca en la implementación de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) que realiza su colegio, con el acompañamiento de Educación 2020 y el apoyo de Anglo American, a través de su programa Soy Técnico.

Pero a Michael no siempre le atrajo la tecnología. En su vida escolar había sido más bien un estudiante que se aburría en clases y que, incluso, llegó a tener varios problemas con profesores y directivos, principalmente por su falta de interés. ¿Cuál fue el punto de inflexión? Según relata fue la posibilidad de ver que, a través de ABP, podía aprender sobre programación poniéndola en práctica para mejorar el medio ambiente. Y tanto fue su entusiasmo, que hoy enseña sobre el tema a estudiantes de otros establecimientos.

—Tú te cambiaste de colegio este año, ¿cómo fue el cambio al Liceo América?
—Al principio tuve problemas, discusiones con el director y profesores, porque siempre hago las cosas muy rápido y me aburro. Pero eso ha cambiado (…). Aquí fui descubriendo que las clases no son como las que tenía antes en el otro colegio. Son distintas a las tradicionales, porque acá aprendemos con el Aprendizaje Basado en Proyectos.

—¿Por qué crees que ABP cambia tu relación con el aprendizaje?
—Porque cambia las clases. Aquí es uno es el que tiene que investigar y hacer las cosas para aprender, y eso es mucho más entretenido. Además, aquí los profesores te apoyan y te dicen que puedes lograrlo.

—¿Cómo fue aprender programación?
—Nos empezaron a enseñar sobre programación, pero al principio no le encontraba “ni un brillo”, porque no sabía usar el computador. Los profesores me decían que tenía el potencial y, bueno, de repente empecé a ver de qué se trataba el tema y vi que se podían hacer cosas. Eso me motivó. Después terminó el taller donde nos enseñaron sobre la programación y, como aprendí harto, decidí empezar a hacer clases.

Michael, el “profesor”

Los profesionales del liceo confirman el cambio de Michael. Paula Mena, profesora de Tecnología cuenta que cuando llegó se notaba desencantado con los estudios, “por lo que al principio no fue fácil integrarlo, pero cuando empezamos a trabajar la aplicación para el celular, se empezó a encantar y quiso ser parte del proceso. Hoy Michael es un alumno ejemplar. Él se ha encargado de salir en su bicicleta, buscar los microbasurales fuera del horario de clases, me escribe el fin de semana y me dice lo que encuentra, sus avances”.

La profesora agrega que el mismo Michael fue a la Escuela Básica Gabriela Mistral a conversar con el director para ofrecer sus conocimientos y su tiempo libre para realizar clases dos veces a la semana a niños y niñas de octavo básico. “El colegio al que va está cerca de su casa y vio que los alumnos tienen una condición similar a la de él, con índices de vulnerabilidad altos y entendió que a través de esta nueva forma de aprendizaje y de la tecnología, podría ayudar y compartir con otros alumnos. Así que ahora participa de las clases de tecnología de ese colegio y le hace tutoriales a los estudiantes”, asegura.

—Michael, ¿por qué decidiste hacer clases?
—Sentí que quería enseñar lo que había aprendido. Hoy enseño a otros estudiantes del Gabriela Mistral, de octavo. Estamos viendo lo básico, pero mi meta es que logremos hacer una aplicación. Para eso uso un programa especial que se llama App Inventor, que es el mismo que ocupé para hacer mi aplicación.

—¿En qué estás trabajando con tus estudiantes?
—Más adelante haremos una aplicación sobre salud, entonces ahora estamos enfocados en investigar sobre estilos de vida saludable, por eso estamos haciendo una pirámide alimenticia.

—¿Cómo ha sido la experiencia de hacer clases?
—Ha sido buena. Me gusta hacer clases, porque siento que mis alumnos me tratan igual que un profesor. Me gusta compartir mis conocimientos con otros niños que después podrían seguir con la programación o hacer sus propias aplicaciones, como yo. Quiero seguir haciendo clases para avanzar en esto.

La aplicación, un aporte al medio ambiente

—¿De qué se trata la aplicación que hiciste?
—En Mi Proyecto tenemos una meta final, que es sacar un trabajo sobre los microbasurales que hay en Los Andes, porque nuestro proyecto se trata del cuidado del medio ambiente. La aplicación que hice te dice dónde están los microbasurales y, además, tiene un número de contacto, correo y la dirección de una página web. La gente puede avisar el lugar donde hay un microbasural antiguo o nuevo, para ir a verlo con la municipalidad y ver si se le puede dar solución.

—¿Te costó mucho hacerla?
—Al principio no estaba tan entusiasmado, pero después me animé. Salgo a andar en bicicleta todos los días y recorro Los Andes, las poblaciones y las villas. Saco fotos y grabo para la información de la aplicación. Ha sido una buena experiencia, porque he ido a poblaciones y me he encontrado con mucha gente con la que he podido conversar y que me ha contado sus problemas con los microbasurales, y eso me ha motivado más.

—¿Por qué quisiste ser parte de este proyecto?
—Es bueno hacer este tipo de trabajos que están relacionados con el medio ambiente. En la aplicación, en la última página, dice que hay que cuidar el futuro, y el medio ambiente es nuestro futuro. ¿Qué pasa si destruyes todo el medio ambiente? ¿Qué futuro tendremos? La tecnología sirve mucho, pero hay que hacer más cosas y participar, moverse y realizar proyectos que ayuden al medio ambiente.

—¿Te gustaría hacer más aplicaciones?
—Sí, pero quiero ampliar el campo. Tengo en mente estudiar Ingeniería en Minas. Primero, eso sí, quiero terminar el colegio y recorrer el país. Después de eso me gustaría trabajar en la minería y continuar desarrollando aplicaciones que sirvan para el rubro.

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