Mi primera vez con Redes de Tutoría: tres historias que muestran cómo reencantarse con el aprendizaje

Un profesor, un estudiante y una gerenta aceptaron la invitación a participar en un Mega Festival de Aprendizajes sin saber bien qué vivirían. Tras la experiencia, en sus relatos comparten una opinión: todos y todas podemos enseñar y aprender, sin importar la edad ni cualquier otra condición. Más de 180 niños, niñas, jóvenes y adultos … Continuar leyendo “Mi primera vez con Redes de Tutoría: tres historias que muestran cómo reencantarse con el aprendizaje”

ESCRITO POR: Educación 2020

Un profesor, un estudiante y una gerenta aceptaron la invitación a participar en un Mega Festival de Aprendizajes sin saber bien qué vivirían. Tras la experiencia, en sus relatos comparten una opinión: todos y todas podemos enseñar y aprender, sin importar la edad ni cualquier otra condición.

Más de 180 niños, niñas, jóvenes y adultos de 13 establecimientos de la Región Metropolitana que implementan Redes de Tutoría con el acompañamiento de Educación 2020 se reunieron para aprender a través de esta metodología, en un nuevo Mega Festival que se realizó en el Colegio Seminario Pontificio Menor, en Las Condes.

Si bien la mayoría de los asistentes llevan varios meses trabajando con la estrategia y son varios los profesores y estudiantes que ya han creado sus propios temas para enseñar, también hubo personas especialmente invitadas a conocer cómo es aprender a través de la relación tutora. Precisamente, tres de ellas comparten sus relatos.

Exequiel Vargas, profesor de Inglés del Liceo Municipal de Salamanca: “Aprendí una nueva forma de enseñar”

Cuando nos invitaron, pensé que venía a un seminario. ¡Incluso traje un cuaderno para anotar cosas! Cuando nos sentamos en círculo y vi a los niños y niñas explicando sus temas, pensé “parece que aquí sí va a ocurrir algo diferente”. Fue increíble cuando entendí que la situación sería a la inversa y que un estudiante sería quien me enseñaría. Así que dejé la suspicacia de lado, me dejé llevar y viví una experiencia inolvidable.

Elegí el tema de una niña de nueve años, que se llamaba “¿Cuál es tu deporte favorito?”. Pensé que se trataba de algo relacionado con Educación Física, pero cuando empezó la tutoría, me hizo preguntas como “si una pelota cuesta $17 mil, ¿cuánto debería gastar para comprar para mí y mis amigos?” o “¿cuánto gastaría en comprar 10 poleras de $19 mil?”. Comprendí, entonces, que se trataba de un tema de Matemática.

Ella no me dejó usar cuaderno para hacer los ejercicios, por lo cual tuve que hacer cálculos mentales, cosa que no hacía hace años. Por algunos momentos me costó, pero ella hacía pausas, me explicaba, me guiaba y se aseguraba de que yo entendiera, para así ir avanzando a otros desafíos. En un momento, me olvidé de nuestras edades. Simplemente, ella me enseñó y yo aprendí.

Fue una experiencia enriquecedora, porque también conocí una nueva forma de enseñar que puedo aplicar en mis clases, teniendo, por ejemplo, más contacto visual y conversaciones personales con mis estudiantes. Creo que las Redes de Tutoría pueden ser el inicio de un cambio radical en la educación chilena.

Alonso Gómez, estudiante de segundo medio: “Se creó un vínculo con mi tutor”

Al principio pensé que las Redes de Tutoría eran una actividad en la clase, donde alguien hacía una exposición, pero es mucho más que eso. Me sorprendió, porque pienso que debe ser difícil para un niño o niña más chico expresar tan bien sus ideas, manejar sus temas y enseñarle a alguien más grande. Al menos, mi tutor se veía muy tranquilo y seguro.

Su nombre es Claudio Salazar, un niño de sexto básico de la Escuela Básica de Tegualda. El tema era sobre los pueblos originarios y él me fue enseñando a través de preguntas sobre el texto que leímos. En la tutoría aprendí sobre el pueblo Quechua y el contexto en el que viven en Perú, donde son una minoría. Además, me enseñó sobre las relaciones laborales que ellos tienen con sus empleadores, donde existe una desigualdad que afecta a los integrantes del pueblo originario. En el proceso también me hacía preguntas personales, para conocernos más, entonces creamos un vínculo con mi tutor y me sentí muy cómodo.

Me sorprendió todo. Me gustó esta forma de aprender porque logras tener confianza con la persona que te está enseñando y te sientes menos tenso al momento de aprender.

Loreto Rivera, gerenta de Asuntos Corporativos de grupo CGE: “Es impresionante ver lo que logra esta metodología”

Hoy una niña hizo volar mi imaginación y eso es una experiencia realmente gratificante. Por primera vez viví una tutoría y la verdad es que me llamó la atención la actitud de Antonia, la joven que me enseñó. Esta metodología cultiva la confianza en los niños y niñas y permite que asuman un rol del cual ellos se convencen, que es el de ser un tutor. Me encantó ver lo mucho que Antonia dominaba el tema que me estaba enseñando, que se llamaba “El dinosaurio que quería ser mago”.

Siento que también fue desafiante para mí en lo personal. Antes de comenzar, Antonia me dijo que teníamos que buscar lápices de colores porque tenía que dibujar y en ese momento quise salir corriendo, porque nunca he sido buena para el dibujo. Pero ella me ayudó y fue increíble como fui superando esa barrera de no querer dibujar y aprender que sí puedo hacerlo. En la tutoría, que era de Lenguaje, recordé cuáles eran las figuras literarias, qué significan y pude aplicar lo que aprendí en el proceso cuando juntas escribimos otro cuento sobre “El dinosaurio que quería ser mago”. Esta vez le dimos el final que nosotras quisimos.

Esto ha sido una experiencia muy bonita. Ver cómo una niña te enseña, con tanta seguridad sobre un tema, es espectacular. Además de entregarles conocimiento, esta metodología les entrega herramientas que les sirve para tener más confianza y una actitud frente al mundo que ahora es clave para enfrentar la vida.

 

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