Mejores líderes, mejores escuelas: 7 propuestas para fortalecer el liderazgo directivo

A pesar de que el liderazgo directivo es uno de los dos factores que más influye en el aprendizaje, un tercio de los directores no por es escogido por Alta Dirección Pública, aun cuando es obligatorio desde el 2011.En este informe Educación 2020 propone siete acciones para contar con los mejores profesionales.

ESCRITO POR: Educación 2020

Desde el 2007 hasta la actualidad, la selección chilena de fútbol ha contado con un equipo de estrellas deportivas prácticamente estables, pero con resultados extremadamente disímiles. Si el 2015 celebrábamos ser campeones de América, años más tarde la frustración era el sentimiento más evidente al quedar fuera del mundial. ¿Qué pasó que las estrellas no brillaron siempre? La respuesta más lógica es que en este periodo han pasado cuatro entrenadores y todos han logrado rendimientos muy distintos.

Quizás esta metáfora sea la más explicativa a la hora de mostrar la relevancia de un buen liderazgo directivo en las escuelas: se puede tener a  los mejores profesores y la mejor infraestructura, pero si el equipo líder no es bueno, es poco probable que los resultados sí lo sean. Sin embargo, y pese a que el liderazgo directivo es el segundo factor dentro de la escuela que más incide en la calidad de los aprendizajes, actualmente no existe una política articulada que responda a las necesidades reales de los equipos.

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Al respecto, Alejandra Arratia, directora Ejecutiva de Educación 2020, afirma que “la situación de los directivos de escuelas en el país es crítica” y añade que sólo un 40% de los directores municipales sigue en el cargo en la misma escuela luego de cinco años y que un tercio de quienes lideran las escuelas públicas no es escogido por Alta Dirección Pública (ADP), aun cuando esto es obligatorio desde el 2011.

“Si bien en el último tiempo se ha hablado de calidad educativa, la figura del equipo directivo ha estado prácticamente ausente, lo que es un contrasentido. Si queremos mejorar nuestra educación escolar es fundamental que contemos con una política que entregue oportunidades de desarrollo profesional y que atraiga y mantenga a los mejores profesionales. El avance que hemos logrado con la Carrera Docente nos ha vuelto a confirmar que necesitamos desarrollar políticas de largo plazo en educación. Hoy es hora de que esta enseñanza la apliquemos para fortalecer el liderazgo directivo, sin el cual será imposible avanzar hacia una mejor educación”, dice Arratia.

Así también lo creen los equipos directivos. El reciente estudio “La voz de los directores” (CEDLE) reveló que 9 de cada 10 líderes educativos cree que se requiere una carrera directiva. “Al no existir esta carrera, cuesta evaluar de forma objetiva los procesos de gestión directiva. Es necesario mejorar las condiciones de los directivos a partir de una carrera, donde se reconozca la experiencia, la formación y la gestión”, dice Adolfo Pavez, director de Liceo Josefina Aguirre Montenegro de Coyhaique.

Ximena Troncoso, jefa UTP del Complejo Educacional Martín Kleinknecht Palma de Toltén, también señala que “hoy, asumir un cargo directivo en el país, no es atractivo. Estamos excluidos de incentivos económicos que compensen el trabajo en la gestión, sobre todo en el caso de los UTP, quienes deben liderar los procesos pedagógicos y motivar a los docentes para que implementen estrategias que pueden dar buenos resultados”.

En esto también coincide María Angélica Ramos, Liceo Gabriela Mistral de Independencia, quien señala que “se ha demostrado, y nosotros lo vemos a diario, que el liderazgo impacta fuertemente en los aprendizajes de los estudiantes, pero también en los profesores. Un buen liderazgo logra una mayor motivación y un mejor desarrollo de sus habilidades pedagógicas”.

Por esto Educación 2020 lanzó “Política de fortalecimiento del liderazgo directivo: mejores líderes, mejores escuelas”, informe elaborado a partir de estudios y de la experiencia de trabajar con directivos durante 10 años. En este documento se proponen siete medidas concretas, divididas en dos grandes pilares: perfeccionar el sistema de elección y crear una Carrera Directiva.

A continuación, una síntesis de cada una de las propuestas:

Selección de directores y directoras

1.- Tener un responsable para ordenar la casa: Si bien desde el año 2011 los directores de escuelas públicas deben ser electos por Alta Dirección Pública, hoy no existe una figura que vele por que esto se cumpla. De hecho, existe un 34% de estos cargos que no ha sido elegidos por ADP y 31 municipios se han negado a realizar estos concursos. La propuesta es que se determine a un responsable general del sistema, que supervise el proceso y aplique sanciones si es necesario.

2.- Plazos razonables para la selección: La buena labor de un director dependerá de su conocimiento de la escuela, de su cultura y de sus necesidades. Sin embargo, generalmente los concursos directivos se adjudican pocas semanas e incluso días antes de asumir el cargo. Por eso se propone que el concurso se adjudique al menos tres meses antes de llegar a la dirección y que en este tiempo la persona seleccionada visite la escuela y trabaje con el sostenedor.

3.- Evaluadores más preparados: El 41% de los representantes de ADP cree que los sostenedores no tienen las competencias para seleccionar a los directores de escuelas, por lo cual se propone que todos los jefes DAEM y los jefes técnicos pedagógicos de los Servicios Locales de Educación reciban capacitación para el proceso de selección y entrevistas.

4.- ¿Por qué empezar de cero? La Comisión Calificadora elige a un director o directora de una terna a la que llegan candidatos que cumplen con los requisitos solicitados. Para optimizar tiempos y recursos, se propone que el Servicio Civil tenga una base de datos actualizada con todas las personas que llegaron hasta la etapa final, de modo que cuando se abra un nuevo concurso para el cargo de director, las municipalidades y empresas asesoras puedan contar con esta información.

Creación de una Carrera Directiva

5.- Fortalecer a TODO el equipo: El liderazgo escolar se distribuye entre los distintos integrantes del equipo directivo, por lo cual se propone fortalecer a todos y no sólo al director, ofreciendo a cada uno una clara trayectoria formativa. Para ello se deben definir bien los roles de cada cargo, de acuerdo a la matrícula, niveles de enseñanza, índice de vulnerabilidad, entre otros aspectos. Además, se debe mejorar las condiciones laborales de la jefes UTP, encasillándolos en avanzado dentro de la Carrera Docente.

6.- Formación acorde: Para fortalecer el liderazgo es fundamental entregar una oferta de programas acorde a las necesidades de los directivos. En este punto se proponen cuatro etapas formativas: Formación Habilitante, exigencia para postular a un cargo directivo; Programa de Inducción, obligatoria para los directores electos; Formación en Servicio, enfocada en metodologías de enseñanza adecuadas a la trayectoria; y Programa de Liderazgo Experto, que capacite en trabajo en red y creación de comunidades de aprendizaje profesional.

7.- Desarrollo profesional por etapas: La nueva política debe atraer a los postulantes más talentosos a los cargos directivos, además de entregar apoyo e incentivos adecuados a la experiencia y niveles de responsabilidades, para mantener la motivación a lo largo de la carrera. Para ello se propone la creación de etapas que reconozcan la trayectoria de los directivos: Liderazgo Inicial, Consolidado y Experto.

¡Ya es hora!

La directora Ejecutiva de Educación 2020 destacó que “la próxima reforma de largo plazo debe ser la creación de una política de liderazgo directivo que asegure contar con los mejores profesionales en estos cargos, una trayectoria directiva desafiante y con buenas condiciones salariales, acompañado de planes de formación pertinentes a las diversas etapas de desarrollo profesional”.

En este punto, Arratia también agregó que hacer más atractiva la carrera como directivo “requiere de que seamos capaces de avanzar en la desburocratización del sistema escolar, simplificando la presión administrativa y regulatoria que pesa sobre las escuelas, y que les impide centrarse en lo más importante: los aprendizajes de los estudiantes”.

Además, precisó que esta política debe estar dirigida a todos los establecimientos que reciben aportes del Estado, considerando que la responsabilidad del sistema educativo son todos los estudiantes y que, según la encuesta “La voz de los directores”, el 82% de los directivos cree que la carrera directiva debe incluir tanto a escuelas municipales como particulares subvencionadas.

Otro aspecto que la fundación especifica en el documento es que, si bien, por su complejidad esta política debe comenzar con los directores y jefes de UTP, paulatinamente debe ampliarse a los otros cargos como encargados de convivencia, inspectores generales, orientadores, entre otros.

“Contar con una política para el sector debe ser hoy una prioridad, porque buenos líderes no sólo impactan en el desarrollo de los niños y niñas, sino también permiten que los profesionales de las escuelas desplieguen al máximo sus competencias”, concluyó Arratia.

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