Mario Waissbluth lanza libro donde revela los principales desafíos de la educación en Chile y Latinoamérica

Durante el lanzamiento, el autor manifestó que en el texto “hay rutas simples hacia donde apuntar (en materia educativa) en Latinoamérica”.

ESCRITO POR: Educación 2020

Durante el lanzamiento, el autor manifestó que en el texto “hay rutas simples hacia donde apuntar (en materia educativa) en Latinoamérica”. Aquí un resumen de los principales capítulos.

“Aunque suene rudo decirlo, por más que hayamos avanzado, los latinoamericanos somos en materia de resultados educativos el basurero de los países desarrollados”, relata el nuevo libro de Mario Waissbluth, que fue presentado hoy en la Universidad de Chile, con la participación del senador por La Araucanía, Felipe Kast, y la exsubsecretaria de Educación, Valentina Quiroga.

Bajo el título de “Educación para el siglo XXI: El desafío latinoamericano”, el fundador de Educación 2020 realiza un categórico diagnóstico y entrega propuestas para mejorar la calidad educativa de Latinoamérica, el continente más postergado de Occidente, según manifiesta en sus páginas.

Durante la presentación, Waissbluth explicó las razones por las cuales se embarcó en la tarea de mirar más allá de las fronteras nacionales, manifestando que “la primera es porque en Educación 2020 ya estamos comenzando un proceso de internacionalización (…) y la segunda motivación es más personal, y tiene que ver con que en estos años he visto tanto concepto, por lo cual traté de sintetizar. Llegó el momento de decir ‘dejémonos de tanta lesera’: estos son los conceptos centrales para Latinoamérica”.

En un total de 183 páginas agrupadas en siete capítulos y con una claridad que durante la presentación fue descrita como “una sencillez abrumadora”, Waissbluth entrega una hoja de ruta para que los gobiernos de la zona puedan avanzar hacia sociedades más justas. Porque, tal como concluye el libro, “hay 130 millones de niños, niñas y jóvenes en América Latina y el Caribe, y son ellos los que no pueden esperar”.

A continuación, un extracto de los principales cinco capítulos del libro:

Las raíces torcidas de la educación en Latinoamérica

En este capítulo, el autor relata cómo la colonización y modelo de extracción de riquezas definió el destino social del continente: “un verdadero apartheid, que perdura hasta hoy en la sociedad y también en las escuelas”. El racismo, la discriminación, la segregación física, social y educativa construyeron las bases de los modelos educativos latinoamericanos. “Con esta estructura [de castas], el origen de clase y la posesión de títulos de dominio (legales o ilegales, corruptos o no) era la clave para la prosperidad, no así la innovación, el emprendimiento, el comercio justo ni por cierto la educación”, reflexiona Waissbluth.

Rescatar a los niños y partir por la educación inicial

Decenas de millones de niños y jóvenes, chilenos y del resto del continente, son maltratados diariamente, y decenas de millones viven también en la pobreza y extrema pobreza. A esta realidad se agrega un alto consumo y tráfico de drogas –en 14 países el uso de drogas en la población adolescente supera el 30%– y profunda prevalencia de patologías mentales tanto en los niños y niñas como en sus adultos cuidadores. Esta realidad amenaza “no sólo el éxito de cualquier política educativa, sino, más en general, cualquier posibilidad de desarrollo integral de nuestros países”.
Es, entonces, urgente partir por la educación inicial, pues “la rentabilidad social de un dólar invertido en la infancia temprana es siete veces mayor que un dólar invertido en educación superior o capacitación laboral, no sólo por los mejores rendimientos escolares futuros, sino también por la menor incidencia de drogadicción y delincuencia, mayor esperanza de ingresos, y acceso de las madres al trabajo”, establece el autor, denunciando que esta convicción conceptual no se ha traducido en políticas osadas de política pública en ningún país de la región. En el continente se gasta tres veces más en niños entre 6 y 11, que entre los de 0 a 5 años, aunque está probado que en esta última etapa la formación cognitiva y emocional tiene efectos más duraderos.

Enseñar menos para aprender más

El capítulo sobre educación escolar disipa mitos sobre medidas populares que buscan mejorar la calidad de la educación, pero en realidad la han empeorado o no han tenido efecto, como la extensión de las horas de clase y el “engordamiento curricular”. Los países exitosos se enfocan en “enseñar menos para aprender más” y entienden que el aprendizaje no mejora agregando ramos ni horas lectivas.
A esto se suma la dinámica perversa que, según el autor, ha impuesto el uso con “zanahorias y garrotes” de los test estandarizados en el continente. “Las comunidades escolares comienzan a movilizarse por el miedo a los resultados de estas evaluaciones mecánicas, descuidando entonces todas las otras dimensiones centradas en la calidad. La creatividad y el trabajo en equipo de los alumnos quedan relegados al cesto de la basura. Los profesores y alumnos entran en una jaula de ardillas, corriendo a toda velocidad para practicar y memorizar los temas de los tests estandarizados”, escribe.
En cambio, Waissbluth clama por la necesidad de innovar en las metodologías pedagógicas que permitan a los profesores adaptarse a situaciones variables y conectar a los alumnos con sus experiencias. Destaca el caso de High Tech High en EE.UU, red de escuelas públicas que funda el aprendizaje en proyectos científicos y artísticos, y hace desaparecer las aulas temáticas. En Chile, en tanto, describe como caso de éxito la experiencia de Redes de Tutoría, metodología implementada masivamente en México y que Educación 2020 está llevando a aulas chilenas actualmente.

Directivos escolares: la ruta corta al Everest de la calidad

No se conocen escuelas en el mundo que mejoren su calidad sin directores de escuela con los conocimientos, habilidades y liderazgo necesarios. En la región, el 28% de los directivos escolares no cuenta con título terciario en las escuelas primarias, siendo los casos extremos Argentina con 75% y Uruguay con 94% (TERCE). Es urgente implementar una carrera directiva que incluya concursos de los cargos, buenas remuneraciones y condiciones, y apoyo continuo. El autor dice que esta es la “ruta corta al Everest de la calidad”, porque costaría menos del 3% del gasto educativo escolar, siendo más barato y rápido que cualquier reforma enfocadas en docentes.


¿Cuánto deben gastar los países en educación para lograr el cambio?

Los países latinoamericanos se han ido acercando a la recomendación de Unesco de gastar un 4% y 6% del PIB y entre el 15% y 20% del gasto público: hoy promedian 4,6% del PIB. Para llegar al 6% debieran destinar unos 26.000 millones de dólares anuales adicionales, el equivalente a financiar 4 veces los Juegos Olímpicos de Brasil.
Con el retraso en aprendizajes que presenta la región, Waissbluth recomienda no quedarse en el 6% recomendado, sino avanzar al 7% del PIB por lo menos por una década.
¿De dónde sacar el dinero? Las tasas tributarias en la región son muy bajas y el 1% más rico de la región acumula el 20% o 30% del PIB. Sin embargo, el experto en educación afirma que hay mucho que se puede hacer hoy mismo, y que no involucra recursos ni tiempos excesivos. Y sostiene su convicción de que la realidad de nuestro continente no podrá cambiarse de un día para otro. “El subdesarrollo es una enfermedad sistémica y solo se cura con décadas de políticas públicas bien enfocadas, disciplinadas, persistentes e implementadas de manera gradual”, aclara Waissbluth.

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