Los riesgos del proyecto de sala cuna universal

Restituir el copago por parte de las familias, segregándolas según su capacidad económica y no asegurar la calidad son los peligros de lo que se conoce del proyecto.

ESCRITO POR: Educación 2020

El gobierno ha anunciado la presentación de un proyecto de ley para establecer la sala cuna universal. Valoramos el potencial impacto que ésta tendría como incentivo a la inserción laboral de mujeres que en las condiciones actuales deciden no trabajar por las dificultades que existen para conciliar la maternidad con el trabajo. Sin embargo, Educación 2020 nos parece fundamental levantar algunas precauciones para legislar sobre la materia poniendo el desarrollo de los niños en el centro.

Riesgo de retorno del copago y la segregación educativa de la infancia

El proyecto contemplaría como beneficio la entrega de $245.000 pesos por niño y niña para acceder al beneficio de sala cuna. Sin embargo, y a modo referencial, a nivel nacional el costo promedio de las sala cuna privadas es de $301.298 pesos por niño o niña, y no hay ninguna región del país donde los aranceles sean menores a $274.000. Esta diferencia, en la práctica, restituye el copago por parte de las familias, segregándolas según su capacidad económica. Nos parece inaceptable no tan solo retroceder en inclusión educativa, sino además profundizar la exclusión desde la edad más temprana, etapa privilegiada para que los niños aprendan a convivir entre diferentes niveles sociales, etnias y condiciones de discapacidad.

Debemos asimismo recordar que la Ley de Inclusión también prohíbe el lucro en los establecimientos parvularios con subvención del estado, por lo que es clave que este proyecto respete este principio que el país ya acordó.

Sala cuna universal de buena calidad es un derecho de la niñez

El derecho a acceder a sala cuna no puede depender de la situación laboral del padre o la madre. Si el cuidador pierde su empleo, el niño o niña no debe perder su derecho a la sala cuna porque, junto con ser un derecho laboral, es antes que todo un derecho de los niños y niñas.

Por este motivo, y las razones anteriormente mencionadas, es fundamental que el proyecto sea conocido por las comisiones de educación del Senado y la Cámara de Diputados, y que el propio Ministerio de Educación participe del debate legislativo, para que se considere el impacto formativo de este nivel en el desarrollo de niños y niñas.

En primera infancia el mero acceso sin calidad es peor que nada

Una oferta de educación inicial de mala calidad tiene impactos negativos duraderos en el desarrollo de los niños, por lo tanto es crucial asegurar condiciones básicas de calidad. Esto ha sido demostrado reiteradamente en estudios internacionales. Por ejemplo, el proyecto debe asegurar una cantidad adecuada de educadores de párvulos por niño. Debemos recordar que nuestro país presenta la peor proporción de adulto por niño de la OCDE, llegando a 23 párvulos por educador cuando el promedio no supera los 14. Hay quienes han planteado que en nuestro país existe un sistema de “guarderías” más que de instancias orientadas al aprendizaje efectivo, y da la impresión de que este proyecto de ley profundiza el concepto de “guardería” en lugar de avanzar hacia una educación inicial de calidad.

Es casi imposible ofrecer educación inicial de calidad si se considera que existe un déficit en el número de educadores de párvulos de carreras acreditadas. Si queremos lograr un aumento de cobertura en sala cuna que llegue al 50%, habrá que formar más de 6 mil educadores de párvulo adicionales al número actual. Hoy anualmente egresan solo 1.200, y a ese ritmo estamos lejos de lograr el óptimo en el corto plazo como condición para avanzar en calidad.

Nuevo modelo educativo para la educación inicial

El proyecto debe abrir la puerta, y no cerrarla, para avanzar en la creación de nuevos modelos de atención flexibles –tal como lo han realizado países como Canadá, Australia y Polonia– que permitan atender tanto las necesidades de niñas y niños, como el desarrollo laboral de sus padres. La rigidez horaria de la sala cuna muchas veces no se adapta a los tiempos laborales de padres y madres, lo que implica que una gran cantidad de familias no envíe a sus hijos a la educación parvularia. La sala cuna como tradicionalmente ha sido concebida, no debe ser el único sistema para brindar el servicio educativo.

¿Están aseguradas las trayectorias educativas?

En nuestro país viven aproximadamente 747 mil niños y niñas entre 0 y 2 años. El proyecto busca brindar sala cuna universal, no obstante, al ser diseñado sólo desde la perspectiva laboral y no educativa, este beneficio podría transformarse en un “cuello de botella” en el futuro. Actualmente, no existen los cupos suficientes para continuar educando a estos niños y niñas que provienen desde la sala cuna. ¿Qué pasará con ellos?, ¿verán truncada la continuidad de su formación educativa?, ¿se crearán nuevos jardines infantiles? Este es un problema estructural que afectará a cualquiera de las alternativas que elijamos para garantizar el acceso a sala cuna universal y sobre el cual es imprescindible discutir al momento de legislar sobre la materia.

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