Hasta un 56% de diferencia en la subvención por niñ@ existe en la Educación Parvularia

Los jardines VTF atienden a más estudiantes, pero reciben menos recursos. Equiparar el financiamiento es clave para lograr la calidad educativa.

ESCRITO POR: admin

Los jardines VTF concentran la mayor cantidad de estudiantes, pero reciben menos recursos. Equiparar el financiamiento es clave para lograr la calidad educativa.

Camila y Tomás tienen 4 años y pronto ingresarán a la educación parvularia. El jardín al que entrará Camila pertenece a la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) y la subvención que recibirá la institución será de $196 mil. La familia de Tomás, en cambio, optará por un establecimiento Vía Transferencia de Fondos (VTF), el que recibirá no más de $125 mil por él. Si Tomás eligiera un establecimiento perteneciente a Integra, el jardín recibiría  $184 mil.

Así de significativa hasta de un 56% llega a ser la diferencia de recursos que reciben las tres instituciones a cargo de la Educación Parvularia pública en el país por niña o niño atendido, lo que evidentemente tiene un alto impacto en la calidad educativa en este nivel, que es precisamente el más significativo en la formación de las personas.

Los más afectados dentro de esta disparidad son los jardines VTF, que además concentran a la mayor cantidad de estudiantes: atienden a 110 mil niños, versus Integra y Junji, que reciben a 80 mil y 53 mil, respectivamente.

Consecuencias

Lo anterior no es todo. A diferencia de lo que ocurre con Junji e Integra, los aportes que se entregan a los establecimientos VTF dependen de la asistencia. “Esto es grave porque, por ejemplo, en los meses de invierno son muchos los niños y niñas que no van al jardín, lo que perjudica directamente el funcionamiento del establecimiento Vía Transferencia de Fondos”, explica Olivares.

El investigador agrega que lo anterior se traduce, muchas veces, en que los establecimientos no cuentan con recursos fijos para solventar incluso necesidades básicas. “Hay gastos fijos como salarios, cuentas, adquisición de material, mantención y otros que se deben pagar independiente de la cantidad de niños y niñas que asisten durante el mes. El factor de asistencia impide que los establecimientos se proyecten, viviendo en una especie de ‘limbo presupuestario’”, puntualiza.

Esta distinción presupuestaria también afecta el salario de los y las profesionales y, en consecuencia, la proyección laboral que tienen dentro de los establecimientos. Un informe realizado por la Dirección de Presupuesto, en 2015, revela que entre directores y directoras de jardines existe una brecha salarial de más del 30% entre VTF y las otras dependencias, lo que en el caso de educadores y educadoras es de un 25%.

“Al tener menos sueldo, las personas no se proyectan en los jardines VTF, sino que buscan mejores condiciones salariales en establecimientos Junji, Integra o bien fuera del ámbito educativo. Esto, evidentemente, tiene un alto costo en la calidad de la educación que se está brindando a los niños y niñas”, manifiesta Danilo Olivares y agrega que “los jardines VTF tampoco cuentan con recursos para capacitación y desarrollo profesional, lo que sí ocurre en Junji e Integra”.

La diferencia de ingresos también se ve reflejada en la infraestructura y en los materiales, aspectos que son claves para el desarrollo cognitivo de los y las estudiantes. “Estudios revelan que lugares amplios, iluminados, ventilados y atractivos mejoran el aprendizaje de los niños y niñas, por lo cual este es un factor que debe ser considerado en la Educación Parvularia”, señala el investigador.

Urgencia

¿Qué hacer, entonces? Olivares añade que para avanzar en calidad es urgente equiparar el financiamiento, inyectando de manera inmediata US$108 millones de dólares anuales, lo que equivale a un aumento de sólo el 1,4% del financiamiento que se otorga a Educación Parvularia. Esto permitiría entregar una subvención igualitaria a todos los niños y niñas, otorgando un monto de $228 mil en nivel sala cuna  y $196 mil en nivel medio.

“Equilibrar los montos es un acto de justicia con nuestros niños y niñas, y es el primer paso para construir un nuevo sistema de financiamiento que permita avanzar en aspectos como el mejoramiento de los coeficientes técnicos (cantidad de adultos por niño), infraestructura, dotación de personal, entre otros”, indica el profesional de Educación 2020.

Es importante destacar que el desarrollo de un sistema de financiamiento común para las dependencias es también una de las 12 propuestas del El Plan Inicial, iniciativa impulsada por una treintena de organizaciones de la sociedad civil como Educación 2020, Elige Educar y Hogar de Cristoque busca entregar una hoja de ruta a corto y largo plazo para mejorar la calidad educativa a temprana edad.

Aquí un resumen de cómo se invierte en Educación Parvularia en el país:

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