Familias al jardín: tres experiencias que apuestan por la flexibilidad en la Educación Parvularia

En estos centros de puertas abiertas, las personas adultas a cargo del cuidado de los niños y niñas también fortalecen sus habilidades parentales, lo que impacta positivamente en el desarrollo socioemocional de sus hijos. Uno de los grandes desafíos que tiene el país en materia de Educación Parvularia es aumentar la cobertura en este nivel. … Continuar leyendo “Familias al jardín: tres experiencias que apuestan por la flexibilidad en la Educación Parvularia”

ESCRITO POR: Comunicaciones Educación2020

En estos centros de puertas abiertas, las personas adultas a cargo del cuidado de los niños y niñas también fortalecen sus habilidades parentales, lo que impacta positivamente en el desarrollo socioemocional de sus hijos.

Uno de los grandes desafíos que tiene el país en materia de Educación Parvularia es aumentar la cobertura en este nivel. Porque si bien en la última década se ha avanzado significativamente en el tema, aún más de la mitad de los niños de 3 y 4 años no asiste al jardín.

¿Cómo lograr que más niños y niñas accedan a experiencias educativas que les permitan desarrollar su potencial? Nicole Cisternas, directora de Política Educativa de Educación 2020, explica que una alternativa es avanzar a programas de atención flexibles, que se adapten a las necesidades actuales de las familias y que, al mismo tiempo, promuevan la integración en el cuidado y desarrollo de sus hijos.

Se trata de programas que han ido creciendo a nivel internacional, logrando buenos resultados. Y aunque no son mayoritarias en Chile, también existen experiencias que han coexistido con las modalidades convencionales, sobre todo a partir de la década de los noventa.

A continuación te presentamos la apuesta de tres programas que, con un sentido comunitario y desde la convicción de que la educación es tarea de todos, han brindado una alternativa educativa de calidad en distintas zonas del país.

Fundación Cepas: promoviendo la formación de estudiantes conectados con su comunidad

En el Jardín Infantil y Sala Cuna El Blanco, a tres kilómetros de Lota, las familias y la comunidad tienen un rol fundamental en la dinámica del establecimiento. Ellas no sólo definen qué aspectos quieren trabajar anualmente con los niños, participando activamente en su cuidado: también tienen responsabilidades dentro del funcionamiento del jardín (como por ejemplo en el cuidado del huerto) e incluso en la enseñanza: cada adulto define los temas que son de su dominio e interés y los comparte con la comunidad educativa.

Esto es parte del trabajo que hace más de 20 años impulsa la Fundación Centro de Educación y Promoción de Acción Solidaria (Cepas), en su red de nueve jardines, ubicados en las comunas de Coronel, Lota y Tomé, donde implementan un programa basado en el buen trato y el respeto, llamado Educapaz. Se trata de una experiencia que, según la directora Ejecutiva de la fundación, Pamela Uriarte, pone al niño en el centro, como protagonista, pero también busca la vinculación con su territorio y su identidad. Formar ciudadanos responsables con su entorno es la idea esencial de este modelo educativo.

“Nuestros jardines son abiertos a toda la comunidad y en ellos también compartimos con los adultos buenas prácticas con respecto a la crianza, para estimular el desarrollo de los niños y niñas, desde lo nutricional, emocional, físico y cognitivo. Esto se hace a través de actividades en el jardín, de tareas para la casa y de instancias donde las comunidades de los nueve jardines comparten sus experiencias”, añade Uriarte y destaca que “si bien existen horarios de atención, nuestro modelo también es flexible, porque entendemos que hay padres y madres que trabajan o tienen otras necesidades”.

La dinámica de estos centros educativos no sólo promueve los aprendizajes en niños y adultos, sino que además fortalece los vínculos afectivos entre ellos, fundamental para el desarrollo socioemocional y cognitivo. “Los ciudadanos que estamos formando son muy resilientes, capaces de mirar el futuro con esperanza y de generar cambios. Son niños que tienen una autoestima positiva, que son abiertos, sensibles, empáticos y conectados con su entorno”, concluye la directora Ejecutiva.  

Conozca a su hijo: un espacio para aprender y compartir con otras familias

En una sede del sector de Molco, ubicado a 42 kilómetros de Chanco, cada semana se reúne una decena de madres con sus hijos de entre 0 y 4 años. Se trata de familias que viven en zonas alejadas, situación que les impide acceder a la educación parvularia convencional. Sin embargo, este no es obstáculo para que cada viernes asistan a una jornada de tres horas, donde una educadora de párvulos y dos monitoras (elegidas por la comunidad) las orientan en la estimulación de los aprendizajes de sus hijos e hijas.

Esta iniciativa es parte del programa “Conozca a su hijo” (CASH), impulsado por la Junji, que tiene presencia en nueve regiones. En cada uno de los 168 grupos que existen en el país se realizan talleres semanales sobre diversas temáticas que tienen un foco en común: mejorar el desarrollo físico, psíquico y social de los niños y niñas.

Según explica Pablo Díaz, coordinador regional de Programas del Ministerio de Desarrollo Social en la región del Maule, en estas jornadas las madres fortalecen sus conocimientos en temas que pueden ir desde la lectoescritura a pautas de crianza, lactancia materna, alimentación saludable, protocolos de maltrato, entre otros. Además, en cada sesión reciben un material de apoyo que incluye distintas actividades para realizar en sus hogares, experiencia que es compartida en la siguiente reunión.

Se trata de un programa que también es altamente valorado por las familias, no sólo como una instancia de desarrollo para sus hijos, sino también como un espacio para socializar. “Mi hija y yo éramos muy de la casa, pero aquí hemos aprendido a compartir con otras familias, porque existe un ambiente de mucha confianza (…). Al principio, algunos niños no sabían jugar con sus compañeros, pero hoy todos se conocen, juegan y lo pasan bien. Ellos han cambiado su personalidad, vienen con motivación y participan”, concluye Bernardita, una de las madres que participan en el CASH.

Fundación Choshuenco: las familias también tienen un lugar para aprender

Una experiencia similar a la de Cepas es la que impulsa la Fundación Educacional Choshuenco en sus tres centros educativos, ubicados en la región Metropolitana, en las comunas de Colina, San Ramón y San Bernardo. ¿Cuál es el elemento central de esta apuesta? La incorporación de las madres y los padres, desde la base de que son ellos los primeros educadores de sus hijos.

“Conocemos estudios que demuestran que padres con habilidades parentales tienen una importancia de tres veces más de lo que un centro educativo puede hacer. De ahí la relevancia, para nosotros, de potenciar al máximo aquellas habilidades parentales y promover su participación en el proyecto pedagógico”, cuenta José Manuel Jaramillo, gerente general de la Fundación Choshuenco.

¿Cómo logran esto? La fundación dispone de centros de familias que funcionan al interior de los jardines, donde todos los días una profesional a cargo lidera distintas actividades que buscan potenciar habilidades parentales a partir, principalmente, del juego y la lectura y disminuir los factores de estrés del entorno en el que viven las familias, que pueden menoscabar la relación con sus hijos. Todo esto para fortalecer el apego seguro, que favorezca un desarrollo óptimo de los niños.

Y en efecto, esta apuesta ha logrado resultados alentadores. Según especifica Jaramillo, mediciones de impacto de los programas han revelado que “los niños tienen un alto desarrollo en el lenguaje, comprensión auditiva, manejo de vocabulario, motricidad y desarrollo socioemocional. Esto se logra porque los padres se involucran mucho, agradecen que se les abran las puertas y que exista un espacio donde ellos también puedan aprender”.

Investigación de los Centros de Aprendizaje Familiar (CAF)

Con el fin de que todos los niños y niñas de nuestro país accedan a una educación inicial pertinente a su realidad y de calidad, actualmente Educación 2020 y Fundación Arcor desarrollan el proyecto “Centros de Aprendizajes Familiar: una propuesta de flexibilidad para la Educación Parvularia en Chile”, que contempla un estudio de experiencias nacionales e internacionales, y el diseño de una estrategia para implementar los CAF en el país.

¿Qué son estos centros? Los CAF son espacios que, con una modalidad de puertas abiertas y una participación activa de la comunidad, buscan aumentar la cobertura con calidad, mayor rapidez y a bajo costo. La idea es que las familias asistan en el horario que les convenga y reciban el acompañamiento de profesionales de la educación, en un entorno con materiales didácticos, similar a los jardines convencionales. De esta forma, en estos espacios los padres y madres también podrán fortalecer sus habilidades para acompañar de mejor forma la crianza de sus hijos.

 

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