Estudio sobre el SAE: “Este sistema no ha perjudicado a ningún grupo de estudiantes”

El CJE analizó las postulaciones, concluyendo que —aunque levemente— aumentó el número de estudiantes que acceden a colegios de calidad. Eso sí las brechas de postulación persisten, lo que plantea importantes desafíos.

ESCRITO POR: Comunicaciones Educación2020

El CJE analizó las postulaciones, concluyendo que aunque levemente aumentó el número de estudiantes que acceden a colegios de calidad. Eso sí las brechas de postulación persisten, lo que plantea importantes desafíos.

Desde un punto de vista moral, el artículo también destaca que la noción del mérito “es ficticia” y que el rendimiento previo de los estudiantes no predice su potencial de desarrollo.

Con el fin de contribuir a un debate informado y en el que prime la evidencia, el Centro de Justicia Educacional (CJE) —una de las organizaciones detrás de la campaña La Educación No Es Premio, impulsada por Educación 2020— elaboró el estudio “Nuevo Sistema de Admisión Escolar (SAE) y su capacidad de atenuar la desigualdad de acceso a colegios de calidad: al inicio de un largo camino”, el que concluye que el SAE, en promedio, no ha perjudicado a ningún grupo de estudiantes, en comparación con las postulaciones de los tres años previos a su implementación.

El fin del trabajo fue explorar si los estudiantes tuvieron o no mejores oportunidades de acceso a colegios de calidad antes y después de la implementación del SAE, según su vulnerabilidad y rendimiento previo. Para ello se compararon los resultados de postulación de estudiantes a primero medio en los tres años anteriores al SAE, con el sistema anterior, y los resultados de la postulación con la implementación del SAE en cinco regiones: Tarapacá, Coquimbo, O’Higgins, Los Lagos y Magallanes.

¿El resultado? Hay un leve aumento de la cantidad de estudiantes —tanto vulnerables, no vulnerables, de bajo rendimiento y alto rendimiento— que accede a colegios de calidad. Sin embargo, los patrones de desigualdad no han sido afectados por el nuevo sistema, es decir, la brecha de acceso a “colegios deseables” se mantienen en términos de vulnerabilidad y de rendimiento de los estudiantes.

¿Por qué ocurre esto? El estudio revela que las familias vulnerables prefieren colegios de menor calidad, menos demandados y menos selectivos. Esto puede ocurrir por temas culturales, pero también por otros componentes como la oferta educacional disponible en el territorio o la escasa accesibilidad a colegios de mejor calidad. Lo mismo ocurre con aquellas familias con hijos que obtienen un nivel “adecuado” en cuanto a rendimiento, las que optan en mayor proporción por colegios con categoría de desempeño alto.

Sugerencias de política pública

Como ya se había adelantado, una de las principales conclusiones de este trabajo es que el SAE, en promedio, no ha perjudicado a ningún grupo de estudiantes en específico, sino por el contrario, ha beneficiado levemente el ingreso de todo tipo de estudiantes a colegios con desempeño alto.

“Si a esto sumamos los resultados respecto a la satisfacción de preferencias que dio a conocer el mismo Mineduc y que indica que 8 de cada 10 estudiantes quedó en alguno de los tres primeros colegios a los que postuló, entonces creemos que el balance es que el SAE es una política educativa que va en la dirección correcta y que debe ser fortalecida”, manifestó Nicole Cisternas, directora de Política Educativa de Educación 2020.

En este punto, los autores del estudio plantean algunas sugerencias de política pública que podrían contribuir a perfeccionar el actual Sistema de Admisión Escolar que, por lo demás, requiere de un tiempo razonable de maduración:  

  • Ofrecer más información a las familias: Es necesario que las autoridades ministeriales impulsen mecanismos para que las familias optimicen el uso de la plataforma de postulación, que conozcan y usen las ventajas que el sistema ofrece, y de este modo mejoren las prácticas de elección.  
  • Analizar el factor de territorialidad: Se requiere un análisis para proyectar una oferta educacional adecuada en los distintos territorios.
  • Facilitar el transporte: La elección de la escuela puede ser favorecida si se facilita el transporte desde los hogares a escuelas que se encuentran más lejanas, pero que son una mejor alternativa educativa para las familias.
  • Trabajar en una oferta educativa de calidad: Es fundamental que, con sentido de urgencia, se conforme una oferta de calidad que asegura que todas las familias tengan acceso a colegios de su preferencia a una distancia razonable.

Una discusión moral

Además de las sugerencias específicas de política pública, en este artículo el CJE es enfático en establecer que la discusión sobre el SAE debe ser “una conversación moral”. En este sentido, los autores precisan que el nuevo sistema introduce reglas morales donde antes sólo prevalecían los recursos familiares. La igualdad de acceso —defienden— proviene del ideal de justicia según el cual todos los niños y niñas deben ser tratados como iguales y dotados de los recursos que permitan su florecimiento independiente de aspectos arbitrarios, como los recursos culturales o económicos de sus familias.

Y en este sentido destacan que: “Sólo un diseño semejante (al SAE) puede satisfacer un principio de justicia en cuanto garantiza que las desigualdades iniciales (de los estudiantes) se vuelvan irrelevantes en la distribución de recursos educacionales”. Y esto es, precisamente, lo que permite avanzar a una verdadera libertad de elección.   

En relación al tema del rendimiento académico —que ha sido uno de los principales temas de debate en torno al proyecto de ley de Admisión Justa—, en el estudio se especifica que el factor que más incide en esto es el capital sociocultural de los niños y niñas: “El desempeño escolar a temprana edad no depende mayormente ni de decisiones ni de aspectos que los niños tengan bajo su control. El rendimiento previo es el resultado acumulado de aspectos transmitidos y experienciados involuntariamente, razón por la cual, limitar las oportunidades de estudiantes de bajo rendimiento previo es arbitrario e injusto”. En este sentido, en el estudio también se especifica que la evidencia internacional indica que las altas expectativas de los padres empujan el desempeño de sus hijos, por lo cual la noción de mérito es ficticia y artificial.

Además, otro aspecto que destaca el artículo es que el rendimiento previo de los estudiantes no predice su potencial de desarrollo. De hecho, ante nuevos contextos y estímulos los niños y niñas pueden modificar sus trayectorias de aprendizaje. Por lo tanto, un sistema que distribuye los cupos escolares en base al rendimiento es injusta, pues perjudica al menos aventajado, negándole además la oportunidad de cambiar su camino educativo y potenciar habilidades tal vez inexploradas por ellos.

Revisa el estudio completo acá: “Nuevo Sistema de Admisión Escolar (SAE) y su capacidad de atenuar la desigualdad de acceso a colegios de calidad: al inicio de un largo camino”.

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