Estos son 5 desafíos de la educación chilena en la era digital

Mejorar las condiciones básicas en el acceso a las tecnologías, desarrollar habilidades como el pensamiento crítico y trabajar en la formación docente son algunas de las tareas urgentes.

ESCRITO POR: Comunicaciones Educación2020

Mejorar las condiciones básicas en el acceso a las tecnologías, desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, además de las digitales, y trabajar en la formación docente son algunas de las tareas urgentes para mejorar la calidad de los aprendizajes y avanzar en el desarrollo del país.

Las tecnologías digitales han transformado la manera en la que nos comunicamos, entretenemos, consumimos y cómo no aprendemos. Vivimos en una era digital que, en cuestión de décadas, nos puso prácticamente todo al alcance de un solo clic, lo que sobre todo ha impactado en las nuevas generaciones. De hecho, el estudio PISA (2012) revela que los estudiantes chilenos, de 15 años, están alrededor de 6 horas en línea, lo que evidentemente tiene potencialidades, pero también riesgos, sobre todo si no cuentan con las herramientas adecuadas para usar internet.

“Los estudiantes de hoy adquieren gran parte de la información fuera de la escuela, toman decisiones rápidamente y están acostumbrados a obtener respuestas instantáneas. Sin embargo, en el país aún existen importantes desafíos y brechas de equidad en materia de acceso, conectividad y sobre todo en el desarrollo de competencias, como pensamiento crítico. Es aquí donde las escuelas deben cumplir un rol relevante, innovando en los métodos pedagógicos para lograr motivar a las nuevas generaciones de jóvenes. Ya lo hemos dicho: el mundo ha avanzado, pero nuestro país y en particular, el sistema educativo se ha quedado atrás. Es hora de que Chile cuente con una estrategia de educación para la era digital”, señaló Nicole Cisternas, directora de Política Educativa de Educación 2020.

Esto es parte de lo que expuso Educación 2020 ante la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, en el marco de la discusión de un proyecto de ley que busca incorporar la educación digital en todas las mallas curriculares de básica y media, enseñando tanto el uso de internet y sus programas, como sus peligros y riesgos.

“Ya lo hemos dicho: el mundo ha avanzado, pero nuestro país y en particular, el sistema educativo se ha quedado atrás. Es hora de que Chile cuente con una estrategia de educación para la era digital”, señaló Nicole Cisternas.

Al respecto, la directora de Política Educativa destacó que “creemos que es importante aprovechar este proyecto para visibilizar la urgencia de que el país cuente con una política integral para impulsar la educación digital, no sólo para mejorar los aprendizajes sino también como una estrategia de desarrollo país. También coincidimos en la importancia de promover un uso responsable de la tecnología desde las escuelas. Sin embargo, esto no requiere de la creación de una nueva asignatura, sobre todo si consideramos que Chile tiene el mayor número de horas de clases de OCDE. La educación digital se debe abordar de manera transversal, en las distintas asignaturas y desde una perspectiva más amplia e integrada, nivelando, además, a las escuelas que están en desventaja en materia digital”.

“Creemos que es importante aprovechar este proyecto para visibilizar la urgencia de que el país cuente con una política integral para impulsar la educación digital, no sólo para mejorar los aprendizajes sino también como una estrategia de desarrollo país”.

En este sentido, Educación 2020 presentó 5 propuestas para avanzar en la educación digital:

  1. ¡Urge nivelar en condiciones básicas!

Evidentemente, si queremos avanzar en la materia es fundamental que los y las estudiantes tengan acceso a equipamiento, como proyectores en sala, notebooks o tablets para el trabajo individual y en equipo. Esto además de una buena conexión a internet y de apoyo técnico para asegurar la mantención de la infraestructura dentro de la escuela. Lamentablemente, esta no es una realidad generalizada. Son muchas las escuelas, sobre todo rurales y de niveles socioeconómicos bajos, que carecen de conectividad, lo que es una obstáculo en su aprendizaje digital.

Ahora bien, también es importante que los y las estudiantes cuenten con tecnología en sus hogares, aspecto en el que también existen diferencias. Según las estadísticas de Subtel, al 2017, un 12,6% de los hogares no tenía acceso a internet, los que en su mayoría eran contaban con menos recursos. Todo esto repercute en los aprendizajes, lo que se ve reflejado en el SIMCE de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC, 2013): un 71,4% de los estudiantes del tramo socioeconómico más bajo alcanzó el nivel inicial (el más básico), mientras que un sólo 11,6% del tramo alto llegó a este nivel. Por otro lado, apenas un 0,1% de los estudiantes con menos recursos logró un nivel avanzado, versus un 8,5% del nivel socioeconómico alto que sí lo alcanzó. ¡Urge, por tanto, nivelar en el acceso a las tecnologías!

  1. Se puede caminar y masticar chicle

Es importante que, junto con promover el uso de la tecnología como herramienta (por ejemplo, para la búsqueda de información, uso de programas, contacto con otros), también se fortalezca un enfoque reflexivo, activo y crítico en los estudiantes. “En el fondo, se trata de pasar de una visión pasiva del uso de la tecnología a una en la que sea una herramienta para el aprendizaje crítico, creativo, innovador, que fomente la participación ciudadana, la comunicación, la resolución de problemas. Es decir, acorde a las habilidades que se requieren en este siglo”, aseguró Cisternas.   

  1. Profesores del siglo XXI

Esta irrupción tecnológica también supone importantes desafíos para los docentes. En este sentido, es necesario incorporar más experiencias de enseñanza y aprendizaje con las TIC en la formación docente, así como impulsar instancias de desarrollo profesional en servicio en la materia.

“Es crucial que los docentes pongan en práctica actividades que incorporen y fomenten un uso crítico y responsable de las TIC. En otras palabras, se debe superar la idea de que la tecnología se tiene que ‘añadir’ a la enseñanza tradicional, de modo de avanzar hacia metodologías que involucren la educación digital como un componente fundamental. Estudios muestran que el buen apoyo docente en el uso de las tecnologías puede marcar la diferencia en el aprendizaje de los estudiantes, sobre todo de aquellos en situación de vulnerabilidad”, puntualizó la directora de Política Educativa de Educación 2020.

  1. Más innovación

Vinculado con el punto anterior, la educación chilena debe avanzar hacia nuevas formas de enseñanza, de modo de aprovechar las tecnologías de la información y la comunicación a través de la promoción, investigación y masificación de innovaciones pedagógicas, sobre todo considerando el tremendo potencial que tiene la tecnología como herramienta de aprendizaje.

De esta forma, se puede avanzar hacia áreas y estrategias como: ambientes de aprendizaje personalizados, aprendizaje virtual, inteligencia artificial, transformación de actividades de clases en juegos, bibliotecas digitales, big data, entre otras.

  1. Más datos actualizados

Si bien existen algunas evaluaciones en torno a la educación digital del país, estas no se encuentran actualizadas y son insuficientes. De hecho, el último SIMCE TIC se realizó en el año 2013. Mejorar el aprendizaje en esta materia exige, por tanto, que se monitoree con mayor periodicidad los conocimientos y habilidades de los estudiantes, con el fin de impulsar políticas educativas pertinentes en la materia.

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