Estas son algunas de las piezas que faltan para armar el rompecabezas de la calidad en educación

Innovación, formación docente y continuidad en las políticas públicas son sólo algunas de las partes que deben sumarse en las escuelas para lograr la meta de que todos y todas las estudiantes aprendan.    A pesar de los avances estructurales que ha vivido el sistema educacional chileno en los últimos años, la imagen actual sobre … Continuar leyendo “Estas son algunas de las piezas que faltan para armar el rompecabezas de la calidad en educación”

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Innovación, formación docente y continuidad en las políticas públicas son sólo algunas de las partes que deben sumarse en las escuelas para lograr la meta de que todos y todas las estudiantes aprendan.   

A pesar de los avances estructurales que ha vivido el sistema educacional chileno en los últimos años, la imagen actual sobre calidad dista mucho de la ideal. El 50% de los niños y niñas que estudian en Chile egresa del colegio sin las competencias mínimas en la mayor parte de las asignaturas, resultados que parecen ser un deja vu año a año. Se trata de un estancamiento doloroso que sólo demuestra una cosa: no hemos sido capaces de avanzar en la calidad de los aprendizajes de nuestros y nuestras estudiantes.

Pero, ¿cuál es la imagen ideal? A continuación te mostramos algunas de las principales piezas que sólo alineadas nos permitirán armar el rompecabezas de la calidad educativa:

¡Constancia y mirada a largo plazo! En las políticas públicas, especialmente en educación, estos dos aspectos son primordiales. Por eso, es necesario abordar el desafío de la calidad con perspectiva de Estado y dar continuidad a las iniciativas que se han discutido transversalmente y plasmado en leyes, como la Ley de Inclusión, la Ley de Carrera Docente y la Nueva Educación Pública. Todas deben ser implementadas y  fortalecidas para que tengan un impacto en la mejora de los aprendizajes.

Mejor formación docente. Aunque ya se avanzó con la ley que crea el Sistema de Desarrollo Profesional Docente, es importante seguir fortaleciendo la formación inicial docente y en servicio, dice Nicole Cisternas, directora de Política Educativa de Educación 2020. Las y los profesores son los que más influyen en el aprendizaje de sus estudiantes, por lo tanto es esencial que su formación esté acorde a los desafíos de un mundo que cambia constantemente. (En la fotografía: profesora tutorando a estudiante a través del uso de la tecnología).

Una carrera directiva. De acuerdo a estudios —por ejemplo “Cómo el liderazgo influye en el aprendizaje de los estudiantes”, de la Fundación Wallace— el equipo directivo es el segundo factor dentro de la escuela que más influye en la calidad de los aprendizajes de los estudiantes, después de los docentes. Dicha investigación sostiene que un buen liderazgo directivo puede hacer una diferencia en la mejora de los aprendizajes. Por eso, es fundamental una política de fortalecimiento de este liderazgo. “Hay que perfeccionar el sistema de selección y crear una carrera directiva que defina una trayectoria laboral más atractiva, con mejores sueldos e incentivos para que directivos destacados trabajen en contextos vulnerables”, indica Cisternas.

¡Aulas más innovadoras! Nicole Cisternas añade que “otro de los pilares para mejorar la calidad es transformar la sala de clases a través de metodologías innovadoras, que favorezcan el desarrollo las habilidades del siglo XXI en los estudiantes”. Felipe Coloma, investigador de Política Educativa, explica que “una metodología estándar para todos los alumnos no es suficiente”, ya que hay distintas maneras de aprender y este proceso es gradual y progresivo. En esta línea, es fundamental usar la evaluación del aula para saber cómo avanza el aprendizaje y así dar retroalimentación para seguir mejorando. Por otro lado, añadió Cisternas, es necesario crear experiencias significativas que les permitan a los estudiantes tener un aprendizaje relevante para sus vidas.  (En la fotografía: salas de Liceo América, donde estudiantes aprenden con Aprendizaje Basado en Proyecto).

La poda burocrática. La alta carga administrativa que pesa sobre los equipos directivos dificulta, en gran medida, que éstos se enfoquen en los aprendizajes de los estudiantes y sean verdaderos líderes pedagógicos de sus escuelas. Por ello, urge podar las obligaciones innecesarias, simplificar aquellas que presentan complejidades sin razón (como las planillas excesivamente detalladas), optimizar las rendiciones y mejorar la coordinación entre las entidades que aseguran la calidad. Sólo así podremos abocarnos a lo que pasa en la sala de clases. Esta recomendación también la hizo la OCDE, sosteniendo que se debe promover el rol de profesor y de la profesión docente como algo clave, donde haya menos carga administrativa y más tiempo para participar en los procesos de reforma educativa.

Un nuevo sistema de financiamiento. Hoy el sistema de financiamiento funciona a través de la subvención por asistencia, por lo tanto los recursos que reciben las escuelas son variables. “Cuando hay disminución de asistencia o matrícula, los colegios sólo pueden cubrir los gastos básicos, quedando de lado cualquier acción complementaria orientada a la calidad de la educación”, explica Coloma. Es fundamental avanzar a un financiamiento estable, que permita proyectar mejoras para el aprendizaje. Esta también ha sido una recomendación del Banco Interamericano del Desarrollo, entidad que junto al Ministerio de Educación, inició el año pasado un estudio para cambiar la entrega de recursos por subvención. Por otro lado, cambiar el sistema de financiamiento también permitiría reducir la carga burocrática que, ciertamente, se complejiza por la necesidad de rendir recursos provenientes de diversos tipos de subvenciones.

¡A trabajar juntos! Una pieza también fundamental es la colaboración, de acuerdo a Coloma. “Los sistemas educativos que han logrado mejorar comprendieron que el camino para lograrlo es que todos los actores trabajen por un mismo fin de forma colaborativa”. En este sentido, no sólo es importante que dentro de las escuelas se desarrolle el trabajo en equipo, sino que además se establezcan redes entre establecimientos de un mismo territorio, compartiendo experiencias y fortaleciendo los procesos educativos.

Esta idea es relevada por la OCDE en su evaluación a las políticas educativas del país. El organismo sostiene que para fortalecer la calidad en el sistema educativo hay que establecer una estrategia donde se estimule y apoye el desarrollo de culturas colaborativas, para así crear, por ejemplo, redes de escuelas, ferias de aprendizaje y desarrollo profesional basado en la práctica. (En la foto anterior: Red de Directores Cautín Costa).

¡Juntemos todas las piezas de este rompecabezas y avancemos en hacer de nuestra educación un espacio donde todos y todas desarrollen su máximo potencial!

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