“En la formación docente predomina una mirada homogénea, a pesar de que la diversidad siempre ha estado en la sala”

Docentes señalan que necesitan herramientas para abordar la enseñanza con enfoque intercultural.

ESCRITO POR: admin

El Censo Docente y un estudio reciente sobre los desafíos pedagógicos revelan que profesores y profesoras valoran la presencia de estudiantes migrantes en sus salas, pero sienten la falta de herramientas pedagógicas para abordar las diferencias culturales. ¿Cómo avanzar en esto? El primer paso es asumir la diversidad como una aliada para fortalecer los aprendizajes, según Eevamaija Vuollo, investigadora y asesora pedagógica.

La migración es un fenómeno social que se ha instalado en el mundo y nuestro país no es la excepción. En los últimos años, ha aumentado considerablemente el arribo de familias provenientes de países como Colombia, Venezuela, Haití y otros, lo que ha cambiado el escenario nacional. Se trata de una diversidad cultural que, evidentemente, también se expresa con fuerza en las aulas chilenas.

Atendiendo a esta realidad y con el fin de conocer las expectativas de los profesores y profesoras respecto al tema, EduGlobal, la Fundación Interhumanos y otras entidades(1) realizaron el Censo Docente de Migración, que contó con la participación de cerca de dos mil profesionales.

¿Las principales conclusiones? Más del 90% considera que la presencia del alumnado extranjero es un aporte a la visión de mundo de los estudiantes, pero admite que requiere más herramientas pedagógicas para abordar esta diversidad. De hecho, el 93% expresa que se necesitan adecuaciones a la formación inicial docente sobre pedagogía intercultural, mientras que sólo 24% afirma haber sido formado para integrar alumnado migrante.

Esta visión también se expresó en el libro “Desafíos del aula en Chile: los profesores se toman la palabra”(2), donde más de 3 mil docentes compartieron sus principales inquietudes. Además de la preocupación por la falta de tiempo y por cómo desarrollar habilidades socioemocionales en sus alumnos, también coincidieron en la necesidad de contar con una mejor preparación para trabajar con estudiantes de distintas características.

De acuerdo a Eevamaija Vuollo, investigadora y asesora educativa de Educación 2020, es valorable que se comience a hablar y reflexionar sobre este tema, porque “ya es una realidad en Chile, de la cual tenemos que hacernos cargo. Hemos tenido avances respecto al acceso a la educación de la población migrante, pero en lo que pasa dentro de la escuela estamos al debe. Y en este sentido, es importantísimo escuchar la voz de los docentes, que son quienes enfrentan este fenómeno en primera línea”.

—Esto se entrecruza con la realidad en la educación escolar general, donde hemos avanzado en cobertura, pero no en la calidad de los aprendizajes…

—Exacto, los estudiantes migrantes están en los colegios, pero por ejemplo no hay modificaciones del currículum que den cuenta de esa diversidad… todo sigue siendo muy monocultural. Y por otro lado, los profesores no han tenido una formación que responda a esta realidad. De hecho, en la formación docente predomina una mirada muy homogénea, a pesar de que la diversidad siempre ha estado en la sala de clases. La migración sólo está visibilizando aún más esas diferencias humanas.

—Como ya lo hemos dicho desde la fundación, es una educación homogeneizante, a pesar de que todos y todas aprendemos de manera distinta…

—Esto siempre ha sido así y es un problema del sistema educativo chileno, que no considera las características distintas que tienen los estudiantes, sus distintos ritmos de aprendizaje, sus distintos contextos familiares. De hecho, la diversidad tiende a asociarse a la vestimenta, idioma o color de piel, pero también lo es el género, la realidad socioeconómica o la geográfica. Entonces, abordar la migración es un gran desafío, pero por sobre todo es una gran oportunidad para mejorar la calidad de los aprendizajes, pensando por fin en salas que son diversas y que siempre lo han sido.

—Frente a lo que expresaron los docentes sobre la falta de herramientas pedagógicas, ¿cómo se puede avanzar en este desafío?

—Primero, tenemos que adaptar y repensar la formación inicial docente para considerar esa diversidad cultural no sólo de los migrantes, sino de todas y todos los estudiantes. Se trata de una formación que tenga un enfoque intercultural (…). Hoy, muchas veces lo intercultural se confunde con aspectos folclóricos o artísticos, que permiten visibilizar las diferencias, pero que no recogen las cosmovisiones, las maneras de expresar, la identidad, que son aspectos mucho más profundos.

—Y, ¿hoy existe formación inicial en la materia?

—Muy poca. Creo que un gran avance sería incluir el enfoque intercultural como requisito para la acreditación en las instituciones de formación docente. De lo contrario, siempre va a depender de la voluntad. Por ejemplo, me sorprende que hoy no exista formación para enseñar el español como segundo idioma a estudiantes extranjeros. Es muy distinto que un estudiante aprenda un segundo idioma extranjero a aprender todo en otro idioma… esa enseñanza requiere de estrategias pedagógicas muy distintas. Hoy no está esa sensibilidad lingüística en los ramos de pedagogía.

—Pero también están los profesores y profesoras que ya son parte del sistema y que no necesariamente han recibido herramientas. ¿Cómo los formamos?

—La formación continua juega un rol importante aquí y hoy la oferta no es suficiente. Otro problema es que, generalmente, se prioriza la formación disciplinar, entonces el profe de matemática se perfecciona en su asignatura. Al ser un tema transversal, la interculturalidad queda muchas veces relegada a un segundo plano. En este sentido, hay que pensar en cómo podemos incentivar a los colegios a que formen a sus equipos. Creo que es muy positivo que el tema se esté visibilizando cada vez más.

—El Censo Docente también reveló que los profesores ven la necesidad de mediadores interculturales. ¿Qué piensas al respecto?

—Creo que es bueno que los colegios tengan apoyo en el tema. El concepto de mediador está más bien enfocado en la convivencia escolar, como personas que vienen a resolver conflictos interculturales. Entonces, prefiero el concepto de asesores interculturales, que también incluye el apoyo en lo pedagógico. Es importante que los equipos directivos y docentes amplíen la mirada de que esto sólo tiene que ver con convivencia: se trata de un tema más profundo que, además, puede ser una herramienta pedagógica valiosísima. Cuando los profesores cuentan con preparación en el tema y se enfrentan a una sala diversa, por ejemplo con estudiantes que hablan otro idioma, habitualmente enseñan con más recursos visuales y prácticos, lo que finalmente favorece el aprendizaje de todos los y las estudiantes.

(1) El estudio fue patrocinado por el Ministerio de Educación y la Municipalidad de Santiago, y también contó con la colaboración de la Vicaría para la Educación, el Programa Interdisciplinario de Estudios Migratorios (PRIEM) y Educación 2020.

(2) La iniciativa es del Movimiento AULA.

Fotografía: Fernanda Soto Mastrantonio.

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