Innovar en la sala de clases no significa dejar de abordar los objetivos curriculares

29 Sep
Innovar en la sala de clases no significa dejar de abordar los objetivos curriculares

La metodología Redes de Tutoría propone principios como iniciar desde el interés del tutorado, propiciar el aprendizaje autónomo y respetar el ritmo individual. Fundamentos flexibles que se alinean perfectamente al currículum nacional de educación.

Redes de Tutoría es una estrategia que propone una transformación de la relación docente-estudiante, basada en un vínculo más cercano, con foco en el interés de quien aprende y en fomentar un aprendizaje autónomo y más consciente. Se trata de un enfoque que busca cambiar el paradigma educativo actual, pero sin perder de vista las bases curriculares elaboradas por el Ministerio de Educación (Mineduc).

Según explica Tania Leiva, jefa de proyecto de Educación 2020, esto ocurre porque dentro de la ruta de formación del tutor está contemplada la preparación del tema, donde una de las etapas claves es la vinculación curricular. “Luego de vivir la tutoría, debo preparar mi tema. Para esto determino el área de conocimiento o desafío, posteriormente la habilidad que deseo trabajar, el curso y el objetivo de aprendizaje (OA) que da cuenta de dicha habilidad. A partir de este OA vamos viendo qué contenidos se pueden trabajar y proyectar”, precisa.

Los OA se definen como los desempeños mínimos que se espera que todos los estudiantes logren en cada asignatura y en cada nivel de enseñanza, según las bases curriculares. Estos objetivos integran habilidades, contenidos y actitudes –lo que se denomina tríada curricular– que se consideran relevantes para que los estudiantes alcancen un desarrollo armónico e integral que les permita enfrentar su futuro con mejores herramientas.

Tania Leiva destaca que a través de las tutorías es posible responder a los distintos aspectos que son parte de la tríada curricular. “Los contenidos, que son los conceptos y la información, se trabajan a través de los  temas de la tutoría; las habilidades, que se definen como las capacidades para desarrollar tareas y solucionar problemas, se abordan mediante los desafíos que se propone la tutoría. Finalmente, las actitudes son desarrolladas gracias a la relación tutora”, explica.

De esta forma, el OA es un factor determinante a la hora de construir la tutoría, tal como lo confirma Claudio Venegas, profesor de Matemática del Liceo Luis González Vásquez de Nueva Imperial, quien a principios de año creó “27 F”. En su vinculación curricular, este tema busca que jóvenes de segundo medio comprendan las relaciones entre potencias, raíces enésimas y logaritmos.

Según cuenta el profesor, este tema nace porque “quise fortalecer la comprensión de la utilización de logaritmos en la ciencia, pero desde una experiencia que les resulta cercana y conocida a los estudiantes, como es el terremoto del 27 de febrero de 2010. En ese tiempo, ellos eran niños, entonces es un hecho que es parte de su historia de vida y, por lo tanto, permite que aprendan mejor cuál es el uso de los logaritmos en la cotidianeidad”.

Y tal como lo esperaba cuando diseñó el tema, los resultados han sido alentadores. “Me llena de alegría ver los efectos que la tutoría ha tenido en los estudiantes. Hemos logrado que chicos que no tenían ningún interés en matemáticas hoy digan ‘profe, esto es más fácil de lo que imaginaba’. Esto demuestra que sí es compatible y necesario abordar las bases curriculares de una forma innovadora. Al principio tenía mis reticencias con las tutorías, pero a medida que fui conociendo el proceso de preparar el tema me di cuenta que esta es una forma muy efectiva de lograr aprendizajes significativos”, señala.

Tanto ha sido el entusiasmo, que el profesor ya ha tutorado a cerca de 30 jóvenes y además está preparando un segundo tema junto a una estudiante. “Ahora, cuando comienzo a hacer ejercicios rutinarios en clases, los chicos me exigen que enseñe de manera distinta, lo que me desafía a plantear los contenidos de otra forma y a invitarlos permanentemente a ser más autónomos y conscientes de su proceso de aprendizaje”, asegura.

Progresión

Cabe destacar que actualmente son 30 los establecimientos del país que están implementando las Redes de Tutoría, con el acompañamiento del equipo del Centro de Liderazgo Educativo (CLE) de Educación 2020. En este proceso, profesores y estudiantes se están formando como tutores y a la fecha ya han dado vida a más de 70 temas.

Estos abordan ejes curriculares tan diversos como lectura, geometría, álgebra, historia, comunicación oral, probabilidad y estadística, investigación científica, investigación sobre lengua y literatura, además de competencias genéricas técnico profesionales. 

Cada uno de los temas incorpora distintos niveles de aprendizaje, que se adecúan a los conocimientos que tiene el tutorado, tal como lo explica Leiva. “Hoy la forma de abordar el currículum está muy orientado a la cobertura, es decir, a pasar ciertos contenidos sin considerar muchas veces si el estudiante aprendió o no. En la tutoría, en cambio, le damos mucha importancia a la progresión, que es ir pasando a un nuevo desafío siempre y cuando se logre el primero”, afirma.

Agrega como ejemplo que “si el desafío de mi tutoría es sacar área y perímetro, y me doy cuenta que mi tutorado no sabe multiplicar y no sabe dividir, tengo que partir desde más atrás. Ahora bien, si por el contrario el estudiante tiene un alto manejo del desafío, debo ser capaz de llevarlo al siguiente nivel. De esta forma, vamos avanzando a lugares seguros en el proceso de aprendizaje”.

Según la jefa de proyecto de Educación 2020, otra de las particularidades de las tutorías es que permite integrar diversos contenidos en un solo tema, lo que enriquece la construcción del aprendizaje. “Los contenidos no son aislados. Por lo mismo, en una tutoría es posible abordar distintas áreas. Por ejemplo, en el tema ‘Menos cóndor y más huemul’ el principal eje curricular que se aborda es lectura. Sin embargo, también se puede vincular con historia e, incluso, ciencias naturales”, señala Tania Leiva.

Y concluye que “abordar el currículum a partir de Redes de Tutoría tiene muchas ventajas porque es una estrategia innovadora, que se ajusta a los requerimientos del siglo XXI, que fortalece competencias, aprendizajes significativos y colaborativos desde el protagonismo de los estudiantes. Hoy no necesitamos más reproducción de información, sino que necesitamos herramientas para construir aprendizajes que se puedan aplicar al contexto en el que los estudiantes se desenvuelven”.

Actualmente cientos de profesores y estudiantes de las regiones Metropolitana, La Araucanía y Los Ríos están siendo parte de esta revolución pedagógica que propone Redes de Tutoría. Gran parte de ellos están creando nuevos temas de tutorías que apuntan principalmente a fortalecer aquellos aprendizajes que se encuentran más descendidos en los niños, niñas y jóvenes del país.

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